"Adorar, antes, era preferir más a Dios que a su obra, refiriéndolas a Él y sacrificándolas a Él. Adorar, ahora, es consagrarse en cuerpo y alma al acto creador. adhiriéndose a Él para perfeccionar el mundo mediante el esfuerzo y la investigación. Amar al prójimo, antes, era no hacerle daño y curar sus heridas, la caridad, en lo sucesivo, sin dejar de ser compasiva, se consumará en la vida entregada para el avance común. Ser resignado, antes, podía significar aceptación pasiva de las condiciones presentes del mundo. Ser resignado, ahora, no le estará ya permitido más que al luchador desfalleciente"
P. Teilhard de Chardin
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INTRODUCCIÓN
Guillermo Alcalá Rivero
Teilhard de Chardin es una de las figuras más señeras del pensamiento humano en el siglo 20. Su personalidad es multifacética por lo que es susceptible de ser estudiada desde perspectivas que se podrían considerar inclusive antagónicas.
Nosotros estamos interesados en Teilhard de Chardin desde el punto de vista científico. Nos interesan, y estamos dispuestos a profundizar en ellas, sus proyecciones científicas, incomprensibles para la mayoría de sus contemporáneos. Satanizado y rechazado en todas sus Persona: la religiosa, la filosófica y la científica, Teilhard se mantuvo fiel a sus principios, mostrando una gran entereza ante los ataques de adversarios que nunca entendieron la profundidad de su pensamiento. Porque inclusive, exiliado, fue capaz de proseguir con su inclinación científica y aportar, por ejemplo a la antropología su valioso trabajo sobre el Hombre de Pekín, amén de muchas otras aportaciones a otras disciplinas.
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